Terapeuta del Aprendizaje

Los artículos que forman esta sección se agrupan en el tema de Ser Terapeuta, que como término sé que es demasiado amplio, y un poco polémico. Habrá psicopedagog@s que no coinciden con que nuestra función sea la de un terapeuta. Pero es un concepto que resulta apropiado para definir qué hago, y me imagino que para muchos de ustedes también.

Con más detalle podría decir entonces que soy terapeuta del aprendizaje.

Decidí estudiar esta carrera de muy chica.  Primero estudié Ciencias Pedagógicas, carrera que me fascinó pero nunca ejercí.  Y después completé la Licenciatura en Psicopedagogía.

Si busco un poco en mis antecedentes personales, es claro que en mi infancia y adolescencia, ciertos personajes me marcaron. En mi familia hay varios psicoanalistas. Mi tío Julio fue un grande, muy reconocido. Médico, psiquiatra que se había formado en psicoanálisis con Arnaldo Rascovsky y otros. Escribió varios libros. Era mi tío, y era un genio.

Su influencia fue muy fuerte en mi familia. Era un tío cacique.

Me interesaba lo que él hacía, su trabajo y sus escritos, pero al mismo tiempo me intimidaba hacer una elección de algo parecido a él, o a sus amigos.

Mi inclinación hacia un estudio humanístico era clara, pero como primer decisión dije que NO iba a estudiar psicología, porque no quería entender a la gente desde adentro. Usaba esa palabras cuando tenía 14 o 15 años. En mi inmadurez, tal vez estaba anticipando que hay que poner un límite y saber tomar distancia.

Elegí Ciencias de la Educación que como dije, es un interés que aún hoy mantengo muy vivo.  Ahí la influencia principal fue mi trayectoria escolar. Soy egresada de una escuela Normal, con todo el carácter que eso tiene. Hice el bachillerato con orientación docente, el BOD. Escribo esto y siento que es increíble, cómo mucho de lo que estudié hace 30 años sigue estando aquí conmigo. Gracias Normal 6.

Y, cómo son las cosas… claramente hoy ejerzo desde otro lugar para el que me propuse preparar.

¿Cómo llegué a tomar el lugar de terapeuta, cuando dije que no quería involucrarme con el adentro de las personas?

Podría haber sido una gran docente, estar en escuela, certificarme en educación a distancia. Especializarme en alguna didáctica.

Pero no. Me fue llamando la clínica y ahí ya no hubo retorno. Quise irme para otro lado y dedicarme a algo diferente en una época en que atender se me complicó. Algún día se les cuento. Pero no me pude escapar. Ni de la tarea ni de mí.

Un poco tiene que ver con las vueltas de la vida. Con las oportunidades y lo que otros vieron en mí. Salió así. Podría haber trabajado en otras cosas y también sería feliz.

Además, durante todo este tiempo, hice el esfuerzo de formarme. Y esta dedicación a ciertos estudios fue la causa y también la consecuencia de dedicarme al trabajo en consultorio.

Si sigo pensando en los orígenes de quién soy y qué hago hoy, es fácil encontrar razones a mi ser terapeuta. Entre mis familiares por ejemplo, del DSM V tenemos uno de cada uno, quién no?! Lo digo con humor por mis familiares y por el DSM V. Lo que quiero decir es que se aprende a ser comprensivo de las dificultades y necesidades afectivas de quienes nos rodean y que en muchos de nuestros casos fue parte de nuestra crianza.

Algunos de nosotros elegimos estas carreras por situaciones personales. Hemos tenido alumnas que son mamás de chicos con alguna discapacidad. O alumnos que tienen un hermano con necesidades especiales. O que trabajaron con niños y sintieron el llamado a dar este tipo de servicio. Varias chicas que son voluntarias en hogares o comedores. Esa gente, además de todas las responsabilidades que tiene, se compromete a venir a la facultad a estudiar, a dar exámenes, y nosotros los profesores les decimos en clase algo que ya saben … y desde adentro. En la propia carne.

Entonces creo que un porcentaje de nosotros está en este camino, porque lo empezamos a andar desde siempre. En mi caso, siempre fui la sobrina reparadora (así dicho por una tía), o la hermana o hija que podía calmar tempestades. O una amiga en quien confiar por un consejo.

A veces me pesó. En muchos casos hubiera preferido ser la amiga gamba para bolichear. Pero mi perfil era otro. Además algo de mí debe haber estado disponible para acompañar en procesos personales a los otros.

Es decir, creo que hay algo natural en quien se dedica a la tarea terapéutica. Algo ya escribí en otro post. Están de acuerdo en que podemos distinguir cuándo una persona tiene la natural habilidad de ser un buen terapeuta?

Podríamos decir que dentro de las habilidades naturales para ser terapeuta habría que tener

  • una buena capacidad de escuchar, más que habilidades para decir. Tampoco se trata de dejar hablar para que el otro «descargue». Se trata de ayudarlo a reconocer en lo que dice aquello que puede producir un aprendizaje acerca de sí mismo, de sus procesos, para que lo que le preocupa lo pueda resolver de otra manera.
  • sentirse cómodo frente a los dramas ajenos. Escuchamos situaciones que de verdad se pueden poner densas. Y estar ahí presente es por decisión personal. Nadie nos obliga. Y no sería bueno que nos expongamos a situaciones difíciles si estamos vulnerables o si vamos a juzgar desde afuera lo que esa familia vive o hace. Sería un error por nosotros y por ellos.
  • saber que nuestro trabajo nos absorbe enteramente nuestra atención y nuestra emoción. Díganme si en estas semanas de cierres no se sienten alienad@s. Estoy muy demandada por informes y comunicaciones que no llego a responder porque tengo muchas horas de mi día dedicadas al consultorio. Si la tarea fuera otra, podríamos hacer recreítos, pausas, distraernos. Aquí no. Mente conectada con cada caso, en la hora que le corresponde.
  • saber buscar espacios contrapuestos al trabajo. Muchos terapeutas dedican horas fanáticas a otras actividades. Pintura, actuación, canto, aerobismo, jardinería, literatura.
  • tener la convicción de que un niño, una familia, es un mundo profundo para explorar. Y que la mirada en formato individual, como dicen «en el uno a uno», es el modo para trabajar sus dificultades, aún cuando el dispositivo sea grupal. Me refiero a que es una perspectiva distinta a la comunitaria.

Luego vendrá la formación y el desarrollo de las competencias profesionales.

Estuve investigando un poco sobre esto y les voy a comentar aquí  algunas cuestiones teóricas, pero me quiero mantener en que este Blog está levemente descarrillado de toda tradición académica. No quiero ir por ninguna teoría, sino que les propongo que podamos pensar qué nos pasa, qué hay adentro nuestro cuando nos dedicamos a esto.

Me quiero preguntar sobre qué ponemos de nosotros y qué queda de esas historias dentro nuestro

porque estamos alineados con las vidas y los sufrimientos de otros

 porque estamos ofreciendo mucho de nosotros mismos

 que no es solamente por un honorario.

Lo que doy, lo que ofrezco desde mi trabajo en cada sesión, lejos está de valer lo que me dan en $$.

No sólo damos tiempo. No es la hora de trabajo. No son solamente las horas de estudio, las acreditaciones universitarias, los respaldos legales ministeriales, el costo de la luz y agua en el consultorio … no es eso que hace a que estemos objetivamente en el consultorio atendiendo pacientes.

Es que cada sesión la construimos desde quien somos.

Desde nuestros propios procesos personales.

Y esto seguramente estará relacionado con

  • que para poder escucharlos, debí haberme sentido escuchada.
  • que para acompañarlos a superar lo que ellos están pasando, debí haber enfrentado mis propias debilidades.
  • que para entenderlos tengo que sentir junto a ellos sabiendo al mismo tiempo que eso no es mío.

Y entender que esto es un trabajo. Y para hacerlo bien, saber desinvolucrarse también es una habilidad.

Espero sus comentarios, muchas gracias por leer el Blog.

María Inés

Por | 2019-03-19T15:16:51-03:00 diciembre 12th, 2018|[Ser Terapeuta]|14 Comentarios

  1. Monica diciembre 12, 2018 at 7:14 pm - Reply

    Profe…es verdad que algo de usted se muestra para que nosotros podamos tener un ejemplo a seguir, una mano que nos ayuda en esa meta que queremos alcanzar, una palabra que nos valora como alumnos, un consejo a seguir…Simplemente gracias por acompañarnos y desafiarnos a aprender para poder ayudar a los demás como usted lo hace a diario!.

    • María Inés Acuña diciembre 13, 2018 at 10:21 am - Reply

      Un beso grande Mónica.

  2. Virginia diciembre 12, 2018 at 9:59 pm - Reply

    Me encanta tu reflexión. Es una gran tarea formar (con lo que trae) a un ser humano, sin olvidarse que uno también debe tener su espacio para que esa entrega pueda darse plena, que hay mucha formación detrás, no sólo académica sino humana, para poder ver al otro como un otro singular y especial, para poder ayudarlo a desplegar sus alas. A veces lleva mucho tiempo, pero preparar el terreno y sembrar siempre da sus frutos. Un abrazo!!!

    • María Inés Acuña diciembre 13, 2018 at 10:21 am - Reply

      Gracias a vos Virginia, por todo!

  3. Adriana diciembre 12, 2018 at 10:30 pm - Reply

    Ines querida: me sentí muy identificada con estos dias alienadas por informes.. cierres, pero a su vez me gratifica el proceso, el trabajo realizado durante el año y la alegria de haber acompañado a tantas familias en la búsqueda de un camino posible para poder sostener a sus hijos y creo que en eso se basa nuestra humilde tarea en acompañar, sostener, guiar y orientar. Es una profesion maravillosa que como vos bien lo afirmar hay mucho proceso subjetivo previo para poder dar sin irnos con ellos, involucrarse pero teniendo claro que es un trabajo y como terapeutas tenemos que conocer nuestras propias limitaciones y saber » hasta donde» es necesario sostener y cuando soltar para dar lugar al otro en la adquisicion de su propio proceso.
    Gracias por compartir tu blog. Un placer leerte! Adriana Bedrossian

    • María Inés Acuña diciembre 13, 2018 at 10:21 am - Reply

      Gracias Adriana! Me encanta lo que decís: » hay mucho proceso subjetivo previo para poder dar sin irnos con ellos».
      Un gran abrazo

  4. Gabi diciembre 13, 2018 at 6:44 am - Reply

    María Inés, excelente como siempre.
    Abrazo!
    Gabi

  5. María diciembre 14, 2018 at 8:21 am - Reply

    Siempre tan precisa y sentida. Todo lo que escribís es lo que pienso. Será por eso que trabajar con vos es tan fácill para mí?

    • María Inés Acuña diciembre 14, 2018 at 4:56 pm - Reply

      Qué lindo comentario María!

  6. Eugenia diciembre 16, 2018 at 6:57 pm - Reply

    Doy fe de tu capacidad de escucha. De tus frases-guia, algunas me las repito y me sirven mucho.
    Hermoso post. Tan humano. Lo sigo recomendando.

  7. Adriana Gichlik diciembre 16, 2018 at 9:23 pm - Reply

    Hola María Inés!!! Soy Adriana y estoy comenzando a entrar en tu blog…me encanta!!!!! Estoy dejando este fin de año la docencia de tantos años para dedicarme exclusivamente a la clínica psicopedagógica. Tengo pensado seguirte!!!!!!
    Gracias por tu generosidad!
    De paso te comento que hay un material de ATIR muy bueno (cartas) para trabajar en la alfabetización y adquisición de algunas operaciones matemáticas…tal vez las conocés!?
    Te mando un beso!

    • María Inés Acuña diciembre 17, 2018 at 12:56 pm - Reply

      Hola Adriana! Cómo estás? Bienvenida! No conozco ese material, lo voy a buscar. Gracias por entrar y seguir leyendo. Ungran abrazo

  8. Gimena diciembre 18, 2018 at 8:57 pm - Reply

    Me emocionan tus palabras… me encontré en tus clases de la Facultad… gracias por compartir tu saber, tu experiencia y esa pasión por lo que haces y transmitís. Gracias!

  9. Sabrina febrero 14, 2019 at 12:42 am - Reply

    Que lindo leerte! Pensaba que tarea difícil y placentera tenemos. Cuanta responsabilidad trabajar con niños y familias que confían en nosotros. Son una grosa! Abrazo

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